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viernes, 14 de noviembre de 2014

El parto

El parto es la expulsión del feto y de los anexos a través de la vagina.
Cuando la embarazada llega al término del embarazo, en el noveno mes, una serie de sucesos se asocian para determinar el inicio del trabajo de parto.
La hormona Oxitocina producida por el Hipotálamo es la encargada de provocar las contracciones del útero necesarias para que el bebé se desplace a través del canal del parto y pueda salir al exterior, y para que el cuello del útero se dilate y permita el paso del bebé.

El parto propiamente dicho tiene 3 fases.
  • Dilatación del cuello uterino
Cuando el cuello del útero o cérvix se borra completamente es cuando se produce la expulsión del tapón mucoso que aunque no es un anuncio claro de la inminencia del parto indica que todo está listo y que el parto puede empezar en días sucesivos.
Cuando las contracciones de la pared muscular uterina (miometrio) se hacen rítmicas y dolorosas, empiezan a ser efectivas sobre el cuello del útero y lo acortan y dilatan.
Este proceso de dilatación suele durar unas 10 horas en madres primerizas y algo menos en los consecutivos partos.
La dilatación completa del cuello uterino se alcanza cuando el diámetro de este mide 10 cm.
Las contracciones producirán la rotura de la bolsa amniótica (bolsa que contiene el líquido amniótico y donde se desarrolla el feto durante el embarazo) y la salida del líquido amniótico.
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  • Expulsión del feto
Se produce la salida del feto a través del canal de parto que forman el cuello dilatado y la vagina.
En este momento lo fundamental es empujar rítmicamente, reteniendo la respiración, presionando con el abdomen y el diafragma entre cada intento, y respirando después profundamente para oxigenar al niño.
Si es necesario, se practica la episiotomía, que consiste en efectuar una incisión en el periné (zona situada entre el ano y los genitales) para facilitar el paso del bebé y evitar desgarros.
Una vez que el bebé ha salido, se corta el cordón umbilical, y se deposita al mismo sobre el pecho de la madre.

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  • Alumbramiento o expulsión de la placenta
Tras el nacimiento del bebé, se producen unas contracciones, menos intensas y dolorosas que las del periodo de dilatación, que ayudan a que la placenta y el resto de los anexos (el cordón y las membranas) sean expulsados.
El médico examinará la placenta para comprobar que está intacta. Cualquier fragmento de placenta debe ser extraído del útero para evitar hemorragias e infecciones.

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